La energía renovable debe crecer a un ritmo seis veces mayor para que el mundo comience a cumplir los objetivos marcados en el Acuerdo de París

El histórico acuerdo climático de 2015 pretende, como mínimo, mantener el incremento de la temperatura media del planeta “muy por debajo de 2 °C” durante el presente siglo, en comparación con los niveles preindustriales. Las renovables, unidas a un rápido incremento de la eficiencia energética, constituyen la piedra angular de una solución climática viable.

Mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de dos grados centígrados (2 °C) es técnicamente viable. También sería económica, social y ambientalmente más beneficioso que seguir el camino marcado por los planes y políticas actuales. Sin embargo, el sistema energético mundial debe sufrir una profunda transformación para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, potenciar la eficiencia y dejar paso a las energías renovables. Una transformación energética mundial de esta índole —considerada la culminación de la “transición energética” que ya se está produciendo en muchos países— crearía un mundo más próspero e integrador.

Actualmente, las tendencias de las emisiones apuntan a que no se cumplirá ese objetivo.

Los planes gubernamentales siguen muy lejos de satisfacer las necesidades de reducción de las emisiones. Con las políticas actuales y previstas, el mundo agotaría en menos de 20  años su “presupuesto de carbono” (CO2) relacionado con la energía para mantener el incremento de la temperatura del planeta muy por debajo de 2 °C (con una probabilidad del 66 %), mientras que combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural y el carbón seguirían siendo predominantes en el mix energético mundial durante décadas. Para cumplir el objetivo de mantenerse por debajo de 2 °C, es crucial actuar de forma inmediata. Las emisiones acumuladas deben reducirse al menos en 47  gigatoneladas (Gt) adicionales hasta 2050, en comparación con las políticas actuales y previstas (es decir, manteniendo el statu quo), si se quiere cumplir dicho objetivo.

La eficiencia energética y las energías renovables son los principales pilares de la transición energética.

Aunque existen diferentes vías para mitigar el cambio climático, las energías renovables y la eficiencia energética son las opciones óptimas para lograr la mayoría de las reducciones de emisiones requeridas con la rapidez necesaria. En conjunto, pueden conseguir más del 90 % de las reducciones de emisiones de CO2 relacionadas con la energía, utilizando tecnologías seguras, fiables, asequibles y ampliamente disponibles. Es necesario impulsar las energías renovables y la eficiencia energética en todos los sectores.

La cuota total de energía renovable debe pasar del 15 % del suministro total de energía primaria (STEP) en 2015 a unos dos tercios en 2050. Para cumplir los objetivos climáticos, la intensidad energética de la economía global deberá reducirse en dos terceras partes hasta 2050, de modo que el suministro total de energía primaria de ese año se sitúe ligeramente por debajo de los niveles de 2015. Esto se puede conseguir —pese al importante crecimiento demográfico y económico— con una mejora notable de la eficiencia energética.

En 2050, todos los países podrán incrementar notablemente el porcentaje que representan las energías renovables respecto del uso de energía total. REmap, una hoja de ruta global elaborada por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), indica que las renovables pueden alcanzar o superar el 60 % del consumo de energía final total (CEFT) de muchos países. Por ejemplo, China podría aumentar su cuota de energía renovable del 7 % en 2015 al 67 % en 2050. En la Unión Europea, esta cuota podría pasar del 17  % a más del 70  %. India y Estados Unidos podrían ver incrementadas sus cuotas hasta dos tercios o más.

Fuente: IRENA, Revista Energía, 13 de noviembre de 2018

Related Post